Salem
(Lamentos
de una bruja)
Mi cuerpo
sigue ardiendo incesantemente,
mi grito aún
se escucha retumbar en el ambiente.
Aquellos ojos
solo me miran sin pestañear,
entre
letanías e improperios que no pienso perdonar.
La luna aún
no viene por mí,
todavía no me
siento levitar.
La hora del
maligno,
el balido de
la cabra,
pronto se
manifestarán.
La tarde
agoniza,
los
inquisidores se marchan pensando no haber obrado mal,
hoy siete
niños desaparecerán,
y de estos
leños ahora calcinados,
mi cuerpo resucitará.
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